Bajo la consigna "Banderazo por Argentina, por Cristina Kirchner", los militantes se concentraron hoy en Parque Lezama para conmemorar el primer año de la detención de la expresidenta. El acto, que coincidió con el Día de la Bandera, no solo fue una muestra de apoyo a la titular del PJ, sino también un desafío directo a la justicia: el reclamo central es la revisión de su condena a seis años de prisión y el fin de su inhabilitación electoral.

Sin embargo, la mística de la movilización convive con una realidad jurídica delicada. La columna de manifestantes que desfiló frente al domicilio de San José 1111, en Constitución, lo hizo bajo la estricta vigilancia del juez Rodrigo Giménez Uriburu. El magistrado ya notificó a la defensa de Kirchner que el beneficio de la prisión domiciliaria corre peligro.

La tensión escaló tras los incidentes del pasado domingo, cuando una bandera gigante colgada desde el balcón de la exmandataria fue vista por la Justicia como una violación a las pautas de convivencia y de detención. 

Según la resolución judicial, si las concentraciones continúan alterando el orden del barrio o si se reiteran actos de participación política activa que excedan los límites del arresto, se dispondría el traslado inmediato de la líder peronista a una unidad penitenciaria.